HISTORIAS DE CRONOPIOS Y DE FAMAS

CRONOPIOSYFAMASMi paseo con esta gran obra comienza hace ya algunos años, durante mi bachillerato, cuando una profesora de lengua me llamó cronopio después de haberle entregado una redacción sobre la globalización.

Puede ser que fuera lunes, puede ser que fuera viernes con sabor a martes o lo mismo tan sólo era un jueves mediocre, no sé, el caso es que dijo: cro-no-pio. Y por aquel entonces yo no tenía ni idea de lo que acababa de llamarme.

Investigué por la tarde el significado de tamaña palabreja y pronto di con el título de este libro; curiosamente, uno de mis favoritos hasta ahora.

HISTORIAS DE CRONOPIOS Y DE FAMAS, de Julio Cortázar.

Yo también me pregunto cómo pude haber pasado tantos años sin descubrir a Cortázar, ya no importa. A partir de ese día fui un cronopio muy seguro de su identidad de cronopio.

Esta obra, nacida en 1962, tan sólo un año antes que Rayuela (de la que ya os hablaré en otra ocasión) significa mucho más que un puñado de páginas contando una historia: se trata de un conjunto de apuntes y relatos sobre la vida surrealista que todos llevamos dentro. El viaje es realizado de metáfora en metáfora cuidando un lenguaje tan desenfadado que parece recién peinado y con olor a Nenuco.

Lo trágico da paso a lo absurdo y lo absurdo, de pronto, se asemeja demasiado a lo cotidiano.

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Cortázar dividió sus textos en cuatro categorías distintas: Manual de instrucciones, Ocupaciones raras, Material plástico e Historias de cronopios y de famas. Siendo esta última en la que introduce a sus famosos personajes: los cronopios, los famas y las esperanzas.

Pero hablaré de sus secciones por orden de aparición en el libro.

En Manual de instrucciones encontramos, como aparece en la imagen, un perfecto manual para sobrevivir a lo absurdo del día a día, sin convicciones ni convencionalismos, las historias de Cortázar seducen precisamente porque no tratan de hacerlo. “Instrucciones para llorar”, “Instrucciones para subir una escalera”, “Instrucciones-ejemplos sobre la forma de tener miedo”… La mejor forma de explicar a Cortázar es no explicándolo.

En Ocupaciones Raras nos habla de situaciones singulares a la par que frecuentes desde su punto de vista tan fuera de lo común que pronto interioriza todo el mundo. Situaciones como “Pérdida y recuperación del pelo” o “Conducta en los velorios”.

Mientras que en Material Plástico podemos encontrar maravillas como “Discurso del oso”, “Sabio con agujero en la memoria”, “Esbozo de un sueño” o “Propiedades de un sillón”.

Pero si algo destaca de este libro en que el es capaz de enfocar las ruinas del día a día a través de su ojo poético, sin salir del sentido común pero bailando sobre la cuerda floja de lo más abstracto es su última categoría, Historias de cronopios y de famas, en la que termina de presentarnos una realidad que, aunque ya conocíamos, nunca habíamos observado como él.

Aquí aparecen, como comentaba, sus famosos personajes, los cronopios, los famas y las esperanzas. Siendo los tres una metáfora de la sociedad argentina de su época que bien podría seguir aplicándose a la actualidad mundial. Sacad vuestras propias conclusiones: ¿Con qué personaje te identificas?

“Cuando los famas salen de viaje, sus costumbres al pernoctar en una ciudad son las siguientes: Un fama va al hotel y averigua cautelosamente los precios, la calidad de las sábanas y el color de las alfombras. El segundo se traslada a la comisaría y labra un acta declarando los muebles e inmuebles de los tres, así como el inventario del contenido de sus valijas. El tercer fama va al hospital y copia las listas de los médicos de guardia y sus especialidades.

Terminadas estas diligencias, los viajeros se reúnen en la plaza mayor de la ciudad, se comunican sus observaciones y entran en el café a beber un aperitivo. Pero antes se toman de las manos y danzan en ronda. Esta danza recibe el nombre de «Alegría de los famas».

Cuando los cronopios van de viaje, encuentran los hoteles llenos, los trenes ya se han marchado, llueve a gritos, y los taxis no quieren llevarlos o les cobran precios altísimos. Los cronopios no se desaniman porque creen firmemente que estas cosas les ocurren a todos, y a la hora de dormir se dicen unos a otros: «La hermosa ciudad, la hermosísima ciudad.» Y sueñan toda la noche que en la ciudad hay grandes fiestas y que ellos están invitados. Al otro día se levantan contentísimos, y así es como viajan los cronopios.

Las esperanzas, sedentarias, se dejan viajar por las cosas y los hombres, y son como las estatuas que hay que ir a ver porque ellas no se molestan”.

 

Valoración: 8,5/10
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